Un bebé sano no es lo ÚNICO que importa (por Milli Hill)

Esta frase remanida muy a menudo silencia a las nuevas madres.

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Acabas de dar a luz. Has pasado por un momento difícil y no estás muy segura de cómo te sientes; te duele el cuerpo y tienes algunos recuerdos rondando que preferirías olvidar. Mientras sostienes a tu bebé recién nacido y saludas a la serie de visitas pasan a felicitarte, hay una frase que casi seguro escucharás: “Lo único que importa es que el bebé esté sanito”.

Esta frase se repite con tanta frecuencia que casi se ha convertido en un cliché. Las mujeres puerperas escuchan esta frase una y otra vez, generalmente cuando comienzan a abrirse y contar que sus partos fueron difíciles o incluso traumáticos. A veces incluso se encuentran diciéndoselo a sí mismas: “Dar a luz fue terrible, pero al menos tengo a mi bebé conmigo, sano, es lo único que importa”.

Y eso es un error. Un bebé sano no es lo ÚNICO que importa.

Este artículo puede conmoverte, por eso, antes de continuar, te quiero pedir que intentes mantener la calma y tomes una taza de café. Necesito poner esto bien en claro, porque sé por experiencia que hablar sobre este tema puede causar indignación. Por favor prestá atención. La próxima frase es crucial:

Cuando una mujer da a luz, un bebé sano es absolutamente, completamente, totalmente lo más importante.

¿De acuerdo? Bueno, pero no te relajes que hay algo más…

No es lo ÚNICO que importa.

Hay dos cosas que quiero repetir: un bebé sano es lo más importante, Y no es lo único que importa.

Las mujeres también importan. Cuando les decimos a las mujeres que lo único que importa es que el bebé sea sano, muchas veces las estamos silenciando. Decimos, o al menos damos por sentado, que sus sentimientos no importan, y que aunque el parto las haya dejado sintiéndose doloridas, shockeadas o incluso violadas, no deberían quejarse porque el bebé es sano y eso es lo único importante.

No es sólo que no damos lugar a los sentimientos de la mujer, sino que al declarar alegremente que todos están “sanos” también ignoramos la compleja relación madre-hijo, y el impacto de la experiencia del parto en el futuro de la salud mental y física de ambos.

Es muy común que a las mujeres que se preocupan por los detalles de su parto, se las acuse de querer tener una “experiencia”, como si fuera egoísta ocuparse de cómo va a nacer el bebé, cómo se sienten o cómo son atendidas. Pero, como dice el dicho, “cuando nace un bebé, también nace una madre”.

Si una madre se siente destrozada, desanimada, deprimida o traumatizada, ¿cómo afectará eso a su bebé? ¿Eso es saludable?

Un buen parto no necesariamente tiene que ser un parto “natural y hippie”, con velas, parteras tejiendo y batidos de placenta. Muchas mujeres que tienen partos en institución que no transcurren como lo planearon y terminan en intervenciones como cesáreas, informan que se sienten bien con lo sucedido. Esto es porque cómo se les hable y cómo se las trate mientras dan a luz a sus bebés es muchísimo más importante que la vía de parto.

Las mujeres necesitan sentir que fueron consultadas, respetadas y que se les brindó toda la información necesaria para poder tomar decisiones con libertad, por su bien y el de sus bebés. Esto les permite comenzar su maternidad sintiéndose fuertes, capaces y mentalmente sanas – ciertamente es lo mejor cuando estás por responsabilizarte del sensible desarrollo psicoafectivo de otro ser humano, para cuidar con ternura.

El parto es importante. El ser respetadas, tratadas con dignidad y tener el control sobre lo que les sucede a nuestros cuerpos. El sentir realmente el poder de traer una nueva vida al mundo – más allá de si es en un quirófano o en casa, en una piscina para partos – ¿por qué está tan mal que las mujeres quieran esto?

Algunas mujeres quieren una cesárea centrada en la mujer. Esto significa, una cesárea en la que las cosas se hacen  de una manera diferente, ligeramente, pero sin embargo diferente. Los médicos hablan en voz baja. Puede escuchar la música que le gusta. Se baja la pantalla para que la madre pueda ver el parto, si lo desea. Los cables que suelen colocarse en el pecho, se le colocan en la espalda para poder poner de inmediato al bebé sobre ella, para tener contacto piel con piel. Se mantiene una atmósfera reverente y respetuosa. ¡¿Por qué?!

Porque el parto, suceda cómo suceda, es importante. Es un acontecimiento importantísimo que va a recordar en detalle por el resto de su vida. No tenemos mucha “espiritualidad” en estos días, pero aún para los más cínicos, el momento en que un nuevo ser humano respira por primera vez es especial y significativo. Y sí, estar ahí y formar parte de ello es una “experiencia”.

Algunas personas, al leer esto, podrán pensar que es una tontería. No quieren tener una experiencia espiritual, un rito de iniciación, aceites esenciales o la estatua de una diosa. No quieren que se baje la pantalla para poder ver, sólo quieren que el bebé nazca sano y salvo, y eso también está bien. Las mujeres somos muchas y distintas, los partos también pueden ser muchos y distintos, idealmente tal como cada mujer quiera.

Lo que sí sabemos es que a muchas mujeres SÍ les importa lo que les sucede cuando tienen a su bebé, pero les resulta difícil hablar de estos sentimientos en una cultura en la que se les dice constantemente que no debería importarles, y que todo lo que sucede en la sala de partos es siempre aceptable en la medida en que todos sobrevivan.

Llevada al extremo, esta idea de que la mujer no importa siempre y cuando el bebé “esté bien”, puede crear un ambiente en el cual pierda por completo la autonomía sobre su propio cuerpo. Si existe un mínimo riesgo para el bebé, ¿qué se puede justificar? Últimamente, vemos cada vez más cesáreas impuestas, lo que me hace acordar a la historia – a la vez ridícula y horrible – de las famosas declaraciones del Dr. Donal  O’Sullivan en la radio irlandesa en 1996 que decía que si una mujer quería tener un parto en su casa, el marido debería colocarle una brida y conducirla al hospital, como ganado.

Excesivo, tal vez, pero si seguimos repitiendo que “lo único que importa es un bebé sano”, dejamos la puerta abierta para que las mujeres reciban toda clase de tratamientos poco dignos, incluso abusivos en la búsqueda de la seguridad absoluta. Reducimos a la mujer a un simple “vehículo” para su hijo, y silenciamos de inmediato a cualquiera que quiera protestar en contra de cualquier aspecto de su atención con el que no se sintió cómoda.

Un bebé sano es lo más importante, y no es lo único que importa.

Respeto, consentimiento, elección, dignidad, todo eso también importa.


Escrito por Milli Hill, fundadora de Positive Birth Movement, originalmente publicado en su sitio: http://www.positivebirthmovement.org/pbm-blog/a-healthy-baby-is-not-all-that-matters. Traducido con su expresa autorización para este blog, Marzo 2016.
¡Gracias Adriana Kos por la traducción!

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