La lactancia materna no tiene fecha de vencimiento

“Karleen Gribble recoge en un artículo las acusaciones más duras que se han vertido sobre madres que amamantan durante años. Entre otras cosas han sido acusadas de “pervertidas”, continuar lactando para evitar la intimidad con sus parejas, favorecer que sus hijos dependieran de ellas o incluso abusar sexualmente de ellos (…)
“El bebé nunca podrá despegarse de la madre, será homosexual, dependiente, psicótico”. Los riesgos son aún mayores para los lactantes varones que para las niñas. La madre se encuentra en posición de acusada, juzgada, tachada de peligrosa, indecente, aplastante, demasiado posesiva, incestuosa.
La consecuencia lógica de este miedo transmitido culturalmente es que en cuanto haya el más mínimo problema en un bebé amamantado más allá de la norma social, el lazo causal entre esos problemas y la lactancia será directo.”

Fragmento del libro “Lactivista”de la Dra. Ibone Olza

Son muchos los prejuicios sobre la Lactancia Materna más allá del año de vida (en adelante, Lactancia Prolongada). Son muchos lxs profesionales de la salud (psicólogxs, pediatras, etc.) que se horrorizan cuando la lactancia se extiende más allá de esa edad, son muchos también los que ordenan (no indican, no sugieren, ordenan) destetar, los que atemorizan a las mujeres diciéndoles que si continúan amamantando le harán mal a sus hijxs. Pero ¿por qué? Si, a su vez, son muchos los estudios que señalan que no sólo no es perjudicial, sino que es beneficioso.

LMLos principales organismos nacionales (Ministerio de Salud, Sociedad Argentina de Pediatría) e internacionales (OMS, UNICEF) recomiendan alimentar a los bebés nada más que con leche materna durante los primeros 6 meses y continuar amamantándolos hasta los 2 años o más [1], en la medida en que aporta innumerables beneficios para la salud tanto a corto como a largo plazo, beneficios que son mayores cuanto mayor es la duración de la lactancia. Como bien aclara la pediatra Isolina Riaño Galán, esta recomendación es aplicable a todas las poblaciones, no sólo en los países pobres [2].

Las principales dificultades a las que se enfrentan las madres de lactantes “mayores” son el rechazo social y profesional (y la consecuente presión para destetar). Por tal motivo, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría elaboró este año (2015) un documento sobre lactancia prolongada, dirigido a informar sobre este tema a la sociedad, a los profesionales y, muy especialmente, a las familias con hijos lactantes, brindándoles su apoyo.

La leche materna no se “convierte en agua”, no pierde sus propiedades, nutre a nuestrxs hijxs desde la primera mamada hasta la última (en la medida en que es un tejido vivo cuya composición va adecuándose a las necesidades del bebé/niñx), a través de la misma, la mamá transmite a su hijx anticuerpos que lo protegen contra diversas enfermedades y que fortalecen su sistema inmunitario. Favorece el vínculo maternofilial y contribuye al desarrollo de niñxs capaces, seguros, y emocionalmente estables [3]. La lactancia materna es un baile entre dos, un momento de encuentro, de conexión, de mimos, de placer (sí, de placer).  Sólo ellxs (madre-bebé) saben cuándo es el momento de dejar de danzar.

Como afirma Chiara Leoni, colega psicóloga y compañera de formación, en su escrito De durada de lactancia y dejar en paz a las madres (reflexiones… referenciadas por una psicóloga y asesora de lactancia): Los antropólogos (Stuart Macadam y Dettwyler, 1995) descubrieron que, en el mamífero humano, si la madre no interviene para destetar al niño o introducir biberones o chupetes, la lactancia dura una media de tres años y medio, con un mínimo de dos años y medio y un máximo de siete años, más o menos. (…) Nadie dice que la madre tiene que amamantar  siete años. La madre puede en cualquier fase de la lactancia introducir elementos que vayan a modificar la frecuencia de las tomas y adelantar el destete definitivo (que sean chupetes, biberones, separaciones, palabras con el niño mayorcito….). La madre que amamanta tres, cuatro o cinco años no es patológica: ¡está en la media mundial!

A veces la lactancia prolongada es vista erróneamente como la instauración de un vínculo patológico entre la mamá y el bebé, pero la patología no es algo que está relacionado con el tiempo de amamantamiento, sino con todas las otras cosas que están involucradas en la interacción madre-hijx con teta o sin teta. En realidad “es el destete temprano forzado el que puede estorbar el desarrollo emocional e incrementar las necesidades de dependencia. (Waletzky, 1979)[4]

La Asociación Española de Pediatría afirma en el documento mencionado anteriormente que no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niñxs que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad.

La psicóloga Nora d’Oliveira, en su escrito Lactancia Prolongada Materna: Elementos para la reflexión, nos invita a reflexionar sobre lo que significa para una madre decirle que debe destetar a su hijx porque le está haciendo un daño emocional. Les pedimos a las madres que atiendan y escuchen las necesidades de sus hijxs. Sin embargo, en determinado momento, aunque ellas crean que lo están haciendo les decimos que ya no es así, y tanto no es así que hasta podría ser perjudicial para ellxs. Deberíamos tener una certeza absoluta en este sentido antes de hacer tal indicación.

Hecha ya la invitación, cierro esta entrada con la esperanza de que lxs profesionales seamos conscientes de las cosas que decimos y desde dónde las decimos, y de que las madres y lxs niñxs dejen de ser presionadxs de la forma que lo son y encuentren apoyo, empatía y respeto en las consultas.

(*) Natalia S. Liguori
Lic. en Psicología (MN 47.600 – MP 96.341)
natiliguori@yahoo.com
https://licenciadanatalialiguori.wordpress.com


[1]
“Guías Alimentarias para la Población Infantil” del Ministerio de Salud de la Nación (2006)

[2] “Lactancia materna prolongada: ¿tiene inconvenientes?” por Isolina Riaño Galán, en http://albalactanciamaterna.org/wp-content/uploads/LACTANCIA-PROLONGADA-Isolina-Rianyo.pdf

[3] “Guías Alimentarias para la Población Infantil” del Ministerio de Salud de la Nación (2006)

[4] Sally Kneidel: “Nursing Beyond One Year”, New Beginnings, Vol. 6, No. 4, julio-agosto 1990, págs. 99-103. Traducción por Pilar García-Romeu, en http://laligadelaleche.eu/informacion-sobre-la-lactancia/preguntas-frecuentes/

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